¿Pacto o choque de izquierdas
en el DF?
Mancera y López Obrador o pactan o chocan. Y si pactan deberá
ser para formar un nuevo bloque gobernante en la ciudad que incluya a la
sociedad civil.
En el escenario de choque, todos pierden. Antes del reparto de diputaciones plurinominales locales, Morena aventaja con 18 curules de mayoría relativa contra 14 del PRD. A éste no le quedaría sino ir en bloque con PAN y PRI, y Morena acentuar el perfil opositor atacando de
frente a Mancera. En ese escenario Mancera se distancia
de la izquierda y Morena se radicaliza.
Quienes votaron por Morena dejaron de sentirse representados por
el PRD. O si lo castigaron, no lo hicieron votando por el PAN o el PRI sino por
otra izquierda, de tal suerte que se acabó la hegemonía del PRD pero se mantuvo
la inclinación ciudadana por opciones de izquierda.
Así, pues, una seria opción de Mancera no es el choque contra
la izquierda de la mano de sus adversarios históricos, sino pactar una agenda
social común con Morena del que se desprenda a su vez una convocatoria a la sociedad civil y transitar
por esa senda la segunda mitad de su gobierno.
El PRD quedó minado no sólo en número sino en el nivel de confianza
y legitimidad. Además su crisis no ha tocado fondo y perredistas electos pueden
ser tentados a abandonar el barco para limpiar su trayectoria y seguir con vida
en la perspectiva del 2018. Morena proyecta crecer mientras el PRD puede seguir
en caída libre. Mancera no puede cargar al PRD sin pagar un precio; tiene la
oportunidad de salir limpio de la debacle perredista y seguir en la carrera
presidencial subiéndose a la ola de la nueva correlación política.
Morena oxigenará el debate político nacional ubicándose como
franca oposición aún cuando su bancada federal ronde los 40 diputados. Andrés
Manuel López Obrador y Martí Batres podrán decir que en el plano federal Morena
no hará alianza con el PRD http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/06/08/morena-es-primera-fuerza-en-el-df-amlo-6144.html, pero en el DF ¿cuál será la relación con Mancera? ¿Ambos
apuestan a enfrentarlo para crecer y ganar el gobierno del DF en 2018?, ¿o
conciben ser cogobierno y obtener el mismo resultado? Si bien lo primero se
antoja una aventura, lo segundo requiere superar algunos obstáculos.
En las filas de Morena en la capital ya se hacen apuestas respecto
a si Ricardo Monreal o Martí Batres alcanzará la candidatura en 2018, pero para
llegar allí hay que pasar por la aduana de estos tres años definitorios. Ricardo
Monreal dijo ya que buscará acuerdos con el jefe de gobierno y con el gobierno
federal para “sacar adelante a la delegación” Cuauhtémoc(http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2015/06/08/1028418. Ciertamente el gobernante es una cosa y otra el líder partidista, pero ambos también
políticos podrían estar representando dos cálculos para alcanzar la misma meta,
en caso de que Batres no matice sobre el papel de Morena en la Ciudad de México.
Del lado de Mancera el escollo a resolver es la definición de
los grupos políticos que lo arropan y del factor gobierno federal.
Probablemente entre las consideraciones está que aliarse con Morena implicará
echarse de enemigo al grupo federal en el poder y que el PRI y sus aliados
cancelen la Reforma Política y la Constitución de la Ciudad de México. Pero a
favor de Mancera estará que la suerte de la Ciudad de México y de la Reforma
Política no recaerá sólo en él ni el diezmado PRD, sino en la fuerza política
que surja de ese acuerdo cuya viabilidad dependerá de que se convierta en un
pacto social donde participe la sociedad civil.
Lo más importante es subir de nuevo a la ciudadanía en la
agenda de transformación desde el gobierno de la Ciudad de México. Pero es
clave el momento presente pues se cuentan las fichas y se hacen cálculos
políticos. Un paso en falso puede derribarlas y arrastrar las expectativas de
la ciudadanía que votó en la capital y la oportunidad que dio con ello a la
clase política local.
Muy interesante, se va a poner bueno, ojalá todo sea para bien de nuestra hermosa ciudad...
ResponderEliminarSí, se va a poner bueno. Ojalá el debate rudo se mantenga en términos de ideas, argumentos y propuestas, y redunde en políticas, reformas y presupuestos.
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